jueves
No creo en absoluto ser una persona "adulta" (como si fuera sinónimo de perfección) y mucho menos independiente. No comencé a escribir la entrada con la idea de escribir lo que pienso sobre los adultos, solo describirlos como personas que pretenden olvidar su pasado, juzgando a los jóvenes, pero a "los de hoy" porque en su época nada era igual. Eso es una gran mentira, yo se que hasta mi bisabuela se fumaba un cigarrillo de vez en cuando. Pero bueno, no me voy a ir por ahí con mis criticas sobre la imperfección de los "perfectos". Se que solamente viví diecisiete abriles (cursilería) y sé que me queda mucho por aprender, pero esto no significa que no sepa nada de la vida como algunos dicen. La realidad es que no soporto ese tono irónico que se utiliza para hablar de los jóvenes, los adolescentes. Sentimos, pensamos, sabemos qué está bien y qué está mal y si hacemos algo que está mal no es porque no lo sabemos, es porque queremos hacerlo, igual a los adultos cuando abandonan a sus hijos, cuando golpean, agreden, juzgan, roban, declaran guerras, arruinan poblaciones enteras y podría nombrar miles de horribles actos. Pero claro, son adultos y responsables. ¡¿De qué?! Que hipocresía. Todos tenemos derecho a guardar silencio, a tener secretos. ¿Qué obligación tengo yo de decir todo lo que hago o pienso? Ninguna. Y ninguna persona puede obligarme a hablar si yo no deseo hacerlo. Pero (volviendo a los adultos) ellos creen tener todo derecho sobre nosotros ¡Que locura! Un adulto hoy (según la ley) tiene dieciocho años, y ¿Acaso uno de diecisiete piensa muy distinto? Es un terrible error que los adultos están comentiendo, y, recalco, si quieren que el futuro sea bueno comiencen a mirarse al espejo, después de todo son, ellos, el único ejemplo que tenemos